Domingo 8 de febrero de 2004
Música:
A 40 años de la beatlemanía, la fiebre no cede
MARCOS ORTIZ Y PAULINA TORO
Mañana se cumplen 40 años del debut de The Beatles en el programa de entretención más importante de Estados Unidos, "The Ed Sullivan Show". El programa fue récord en audiencia y se convirtió en la primera pieza de la beatlemanía, el fenómeno que recorrió el mundo con las firmas de John, Paul, George y Ringo.
Mientras The Beatles impresionaban a EE.UU, Chile vivía en su burbuja acostumbrada. Nada sobre el show de The Beatles en la TV norteamericana apareció en los diarios chilenos de la época. Cuatro décadas después la situación es distinta: en el país la fiebre por The Beatles aún moviliza a las nuevas generaciones.
Colectivos organizados (ver fichas), coleccionistas millonarios, bandas tributo, bares con el manoseado nombre The Beatles, una plaza en honor a John Lennon y hasta una vulcanización con el nombre del trío, dan cuenta de la beatlemanía chilena.
Pero hay más. Mario Olguín, el John Lennon en el grupo tributo Beatlemanía, dice que aquí está el primer galardón por Disco de Oro que obtuvo la banda en su primer viaje a Estados Unidos. El trofeo recibido en 1964 fue el reflejo del primer millón de discos vendidos por "Meet the Beatles".
La historia de la llegada del trofeo al país la cuenta Olguín. Atentos: "Recibí la llamada de alguien que jamás va a dar su nombre en público. Alguien con mucha plata y muy fanático de The Beatles. Es coleccionista y quería comprar una guitarra de Lennon que se remataba en Londres por esos días. Me pidió datos para su compra, se los di y me olvidé de él. Meses después, volvió a llamarme y me informó que en la subasta no consiguió la guitarra de Lennon. A cambio, se había comprado el primer Disco de Oro, una guitarra de Harrison, una colección de dibujos hechos por Lennon y fotos inéditas tomadas en la grabación de 'Let it be' ". En total, el obsesivo millonario se había gastado fácil $40 millones.
El fanático invitó al cantante de Beatlemanía a Inglaterra para chequear, traer y compartir el cargamento. ¡Y qué le dijeron a Olguín! Desde ese viaje, una gran amistad lo une al magnate. Tan grande que ni por un abrazo de Lennon resucitado traicionaría su anonimato. Y hasta un ambicioso plan tienen los amigos beatlemaníacos. El próximo año quieren montar un museo en Chile sobre la historia de la banda y traer a Paul McCartney para la inauguración.
Bandas y ventas
Dentro del universo Beatles en Chile, las bandas tributo hacen hileras. Por nombrar algunas: Revolver, Siempre Beatles, A hard day's band, Nowhere band y Los borbotones. Y hasta Los Bunkers deben sus inicios al cuarteto de Liverpool, cuando en Concepción se hacían llamar The Biotles y pituteaban con repertorio Lennon/ McCartney. Estas agrupaciones también cruzan la frontera, para tocar en la Semana Beatles de Buenos Aires (que se hace cada año en octubre) y en The Cavern Club de la misma ciudad.
El ministro del Interior, José Miguel Insulza, es uno de los pocos chilenos que presenció un concierto de The Beatles. Y eso que él no es un fanático... "Fue el penúltimo concierto que hicieron", dice. "Fue en Washington. Los fui a ver como gran conjunto de rock de ese tiempo, en medio de un griterío inmenso y las canciones eran más o menos las que yo conocía. Y sí, lo disfruté, pero no fue nada histórico en mi vida", comenta.
En fin. El ministro no le dio mucha importancia. Pero a EMI, el sello que históricamente albergó el material del cuarteto, sí le importa el fanatismo de los chilenos. Ejemplos: "Let it be .. naked" alcanzó Disco de Oro en Chile (10 mil). En el mundo ha vendido 3 millones. El recopilatorio "One" tiene Triple Platino a la fecha (60 mil) y en el resto del planeta está a punto de alcanzar los 25 millones. En Chile, "Yellow Submarine" llegó a las 15 mil copias en 5 años.
La foto de una época
La primera visita de The Beatles a Estados Unidos en 1964 dejó claro que los ingleses no sólo revolucionarían la música. La prensa rendida a sus pies, las fanáticas desmayadas y los críticos boquiabiertos son algunas de las escenas que quedan retratadas en el DVD "The first U.S. visit". Si bien la cinta ya existía en VHS, el nuevo material incluye más de 50 minutos de making of y tomas inéditas. Las diez canciones interpretadas en vivo en "The Ed Sullivan show" y el Washington Coliseum resultan anecdóticas ante un fenómeno que rebasó por completo el área musical para transformarse en un hecho sociológico. Este documental fue grabado por los hermanos Maysles en 1964. Cuarenta años más tarde, en el DVD, ambos recuerdan detalles de la filmación.